Aunque la clase política nos tiene acostumbrados a las
extravagancias, la elección de los miembros de la nueva Comisión Europea
roza la comedia satírica. La elección de un petrolero como comisario de
Energía y Medio Ambiente, de un exministro de Defensa griego como
comisario de Inmigración, de un exlobbista de la City londinense como
encargado de regular la banca o de un recortador nato de libertades
húngaro como comisario de Educación, sin embargo, están lejos de la
broma. Son toda una declaración de intenciones de las prioridades de la nueva Comisión.
Por: Luis Rico, Concepción García Herrera, Francesca Ricciardi y Tom Kucharz Ecologistas en Acción, en Publico.es
Entre esas prioridades, la más importante que ha fijado la nueva
Comisión es llevar a buen puerto las negociaciones del Acuerdo
Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en
inglés), cuya 7ª ronda de negociaciones tuvo lugar la semana pasada. La
responsable de dicho acuerdo es la sueca Cecilia Malmstrom, una persona
estrechamente ligada a la industria militar que, para no desentonar con
la línea esperpéntica del resto de su equipo, comenzó su andadura como
comisaria de Comercio contradiciendo sus propias declaraciones en menos de 24 horas.













